En el reportaje anterior hablamos sobre la importancia que tiene lavarse la cara, en resumidas cuentas nos ayuda a eliminar las impurezas y contaminación acumulada durante el día dejando la piel limpia, pero ¿qué sucede después?
Después vienen las MASCARILLAS

En ocasiones después de lavarnos la cara sentimos una sensación de resequedad o la piel [acartonada[, este tipo de resequedad se debe a que el agua con cloro seca de forma radical la piel, por esto es recomendable que utilices jabones neutros y además una vez por semana hidrates la piel con mascarillas, a continuación te damos algunos tips caseros.
La combinación de zanahoria (alta en betacaroteno y vitaminas antioxidantes), crema para cocinar (alta en proteínas y calcio) y aguacate (alto en vitamina E) ayuda a mejorar la apariencia de la piel, disminuye los daños del sol en la piel y reconstruye el colágeno cuando se utiliza con regularidad.
Receta: Combina 1/2 taza de crema, 1 zanahoria cocida y machacada, 1 aguacate machacado y 3 cucharadas de miel, combina los ingredientes y aplica sobre la cara y el cuello por 15 minutos. Retírala con agua fría.
El pepino es un astringente natural ideal para pieles irritadas. La manzanilla y el té verde ayudan a aliviar inflamaciones, mientras que el aloe vera ayuda a mantener balanceada la humectación de la piel.
Receta: Un pepino pequeño, pelado y sin semillas, 60ml (4 cucharadas) de té de manzanilla y 60ml de té verde, un paquete de gelatina sin sabor y 30ml de gel de aloe vera. Licúa bien el pepino, cuela los tés y en una sartén combinalos con la gelatina, revuelve hasta que la gelatina se disuelva, añade el jugo de pepino y el gel de aloe. Mételo al refigerados hasta que tome una consistencia gruesa (unos 25 minutos). En este momento está lista para ser utilizada, espárcela por la cara y cuello con los dedos, después de 20 minutos retírala con agua tibia.
Dina Rodríguez- Colección Bienestar, Carolin Lockstein, Susanne Faust.


